Saber envejecer juntos

Los hijos se han ido ya, los trajimos al mundo y los vimos nacer, crecer y madurar; ahora han tomado su camino. Estamos solos, tú y yo, como al principio. Volver a encontrarnos es una nueva aventura a pesar de que ya no estamos tan nuevos como cuando todo comenzó.

 

¿Sabremos estar a solas otra vez? ¿Qué haremos ahora si no tenemos a quien educar, corregir y atender durante el día? ¿Cómo será ahora nuestra relación? ¿Qué nos depara la vida?

 

Sin duda, muchas parejas que se han quedado con el nido vacío se han cuestionado éstas y otras preguntas. Se enfrentan con cierto temor a una nueva etapa de su matrimonio. Los cambios que además enfrentan por la edad, añaden misterio a lo que vivirán de ahora en adelante.

 

Es ahora cuando todo lo bueno que sembraron con los años en su relación de pareja empezará a dar resultados. Si el amor, la comunicación, la confianza, la fidelidad entre otros elementos, formaron las bases sólidas en las cuales su matrimonio descansa, sus temores e inquietudes pronto encontrarán respuesta.

 

¿Qué resultados vemos en los esposos que sembraron amor durante todos los años de matrimonio y ahora se encuentran solos de nuevo?

  • – Estas parejas renuevan su sentido de compañía, de amistad y de cercanía espiritual durante la edad madura.
  • – Son capaces de aceptar que no es malo que el nido esté vacío, ya que muchas veces han esperado años a que los niños estén mayores para tener más tiempo y libertad para compartir y realizar juntos nuevas actividades.
  • – En estas parejas que han sobrevivido juntos el paso hacia la edad madura, dando cabida a su desarrollo personal, se observa un aumento de la satisfacción marital.
  • – En este momento existe la oportunidad de una auténtica compañía; marido y mujer se conocen bien y pueden comprender que los intereses compartidos y un saludable respeto por la intimidad del otro no son mutuamente excluyentes.
  • – Sienten que pueden envejecer juntos, compartir amistades, recuerdos y paseos.
  • – Son parejas armónicas constituidas por personas que sortean con éxito la tarea central de la edad madura: el logro de la integridad. Esto implica la aceptación de sí mismo, de los otros y del hecho de que su vida es su propia responsabilidad.
  • – Son personas que en alguna medida logran un sentido de armonía, libertad y paz interior. Son esposos que, a lo largo de su vida de matrimonio, aprenden a envejecer juntos.

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