10 razones por las que no consigues perder peso

1. Piensas que comes sano pero en realidad no lo haces

Sigues la típica dieta para perder peso de 5 comidas al día, pan deshidratado y queso fresco bajo en grasas. Pues es normal que, en el tiempo que te queda entre pesar la comida, vigilar que no tenga ni un gramo de grasa y comértela (en cada una de las 5 ingestas), no solo no pierdas peso sino que pierdas un rato más llorando por los rincones.

Sí, las calorías son importantes, pero también lo es el modo en que reacciona tu cuerpo a esas calorías, es decir: su procedencia. Si comes constantemente y encima ingieres alimentos que desorganizan tu metabolismo (edulcorantes, antinutrientes…) es probable que necesites un cambio. Tu regulación hambre-saciedad está descompensada, y si comes pocas calorías pero no consigues perder peso, significa que tu cuerpo ha decidido que es momento de almacenar, no de derrochar

2. Estás bajo estrés: no puedes perder peso

El estrés es la respuesta seleccionada de tu organismo para sobrevivir a los peligros a los que se enfrenta. Uno de los máximos peligros que hemos sufrido los seres humanos a lo largo de toda nuestra historia es la escasez de alimentos, por ello  una respuesta al estrés siempre va acompañada de ahorro de energía, como muy bien explican en este elegantísimo estudio de Naturre George P. Chrousos.

3. Estás ganando músculo

Cuando uno apuesta por cuidarse es probable que uno decida descargarse la app de  y empezar a moverse. Los efectos son rápidos, por lo que empieza a perder grasa y ganar músculo. El músculo pesa más y ocupa menos que la grasa, por lo que puede que tu volumen disminuya pero no suceda lo mismo con tu peso. Te recomendamos que te hagas fotos al inicio de iniciar tu plan para que te animes al ver los cambios en tu fisonomía.

4. No te mueves, ¿como quieres perder peso?

Como ya hemos comentado infinidad de veces, el sujeto sedentarismo no exite. Moverte en coherencia con tu fisiología no solo te aportará salud y bienestar, sino que preparará tu organismo para obtener tu peso y tu figura ideales. No se trata de hacer ejercicios para perder peso, se trata de moverte de forma coherente y que tu cuerpo recupere salud y su silueta natural.

5. Sigues sin probar el ayuno intermitente

Si todo el día estás consumiendo alimentos, aunque sea en poca cantidad, tu metabolismo siempre está en un estado de asimilación, olvidándose de cómo usar las reservas para obtener energía. Con el ayuno intermitente entrenas a tu cuerpo para que aproveche sus reservas y no dependa de lo que ingieres.

Este tema da para muchos artículos. Aquí podéis leer uno de los artículos que hemos publicado sobre este tema.

6.  Comes demasiado/te mientes a ti mismo

Aunque en el punto 1 recomiendo que comas los nutrientes a los que estés adaptado, tampoco se trata de hincharse. Algunos, con la excusa de lo ancestral, se hinchan a frutos secos bañados en grasa de coco, y de postre unas morcillas. Pues tampoco es eso. En el Paleolítico había momentos de abundancia y momentos de carencia; no únicamente de abundancia.

Por otro lado incluyo en este apartado los que dicen que comen bien y simplemente no lo hacen. Según la literatura muchos pacientes que no pierden peso es básicamente porque mienten a sus terapeutas.

7.  Has llegado a un umbral homeostático

El umbral homeostático es un peso determinado con el que tu cuerpo se siente cómodo. Te permite realizar satisfactoriamente todas las funciones vitales y suele estar determinado genéticamente. El problema es que puede no corresponderse con el peso que tú deseas obtener. Si has llegado hasta aquí fácil y sin esfuerzo, no debes insistir en lo que no te ha funcionado sino variar la rutina de ejercicios y hacer alguna intervención nutritiva que saque al organismo de la zona de confort. Disminuir momentáneamente los carbohidratos puede ser un buen comienzo, os dejo algún artículo sobre cetosis que os puede ayudar a entender mejor este punto de nuestro amigo y colaborador Marcos de fit.

8. No estás durmiendo lo suficiente

Dormir poco eleva los niveles de cortisol, una hormona del estrés, aumenta el hambre e impide que produzcas hormonas regenerativas que traducirán tu esfuerzo deportivo en músculo. Aquí os dejo una excelente revisión al respecto

9. Tu felicidad depende de tu peso

Muchos de los pacientes que visito han vivido toda su vida con la carga de controlar su peso, hasta el punto de convertirse en verdaderos expertos en dietas, nutrición y alimentos para perder peso. Aún así, no consiguen mantenerse en un peso estable. Estos pacientes sufren mucho, pues cuando pierden un poco se sienten felices y cuando lo recuperan cada vez más frustrados. Tienden a caer en la trampa de controlar obsesivamente hasta descontrolarse. El gran reto de estas personas es comprender que ellos son mucho más de lo que marca la báscula, y que su felicidad no depende de su peso. Hasta que no lo comprenden, la propia angustia (o lo que es lo mismo: el estrés) generará un tipo de organismo que tiende ahorrar y que, por lo tanto, les impedirá salir de la espiral en la que se encuentran. Quiero perder peso, no lo consigo, me angustio, no pierdo peso, me angustio más… Recuerdo esa prescripción de Milton Erickson: Si quieres que te ayude a perder peso primero debes ganar diez quilos.

10. Estás actualmente en tu peso

Quieres parecerte a un modelo de Photoshop sin pasar por Photoshop, quieres tener la musculatura de Arnold Schwarzenegger sin consumir testosterona, o simplemente sueñas con una figura fina cuando todos tus familiares son de complexión robusta. Desengáñate: puede que lo estés haciendo todo bien, excepto valorarte a ti mismo.

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